“Zarbeanas”

Nuevo CD

Un nuevo CD del maestro Guillermo Zarba lo muestra exclusivamente como compositor y poeta.
En clave contemporánea, cuatro voces superlativas cantan los versos del autor y de Lima Quintana.

Al maestro Guillermo Zarba le disgusta que digan de él que es un folklorista porque lo que se vende o proclama como folklore es –según él- demasiado ambiguo; pero la relación de su obra con la tierra que lo vio nacer (Argentina, Entre Ríos) es tan estrecha que complica las definiciones. Con seguridad podemos decir que Zarba es la máxima expresión de la estética contemporánea aplicada a la música de inspiración folklórica. No en vano se lo compara con Astor Piazzolla.
Sentado al piano, Zarba entrega performances memorables, sin embargo alguna vez escribió que se siente compositor por sobre toda otra actividad. Acorde con este criterio, el gran artista de Gualeguaychú grabó un CD, Zarbeanas, que no lo cuenta como intérprete sino como compositor y poeta, compartiendo esta última condición con el inolvidable Hamlet Lima Quintana. Las voces elegidas, todas femeninas, pertenecen a la experimentada paranaense María Silva; a Laura Albarracín, mimada por la crítica; a la coterránea del autor, Marita Londra, dueña de ponderable expresividad, y a Cecilia Pastorino, lúcida visitante de toda la música latinoamericana. Cuatro grandes secundadas por músicos de excelencia; Darío Polonara (bandoneón), Claudio Ceccoli (guitarra de ocho cuerdas), Hugo Romero (guitarra), Fernando Botti (contrabajo), Gustavo Hunt (clarinete), Germán Gómez (percusión) y Rodolfo Sánchez (membranófonos, idiófonos y aerófonos africanos como el yembe y el udu). Varios de ellos se lucen en los tres cortes instrumentales de Zarbeanas. El tercero no pertenece a Zarba sino a otro notable compositor entrerriano: Walter Heinze.
El álbum, primero desde el exitoso “Apariciones” (2008) despertó el entusiasmo de Teresa Parodi, quien dijo de él: “La música de Guillermo Zarba, refinada y profunda, nos asombra una vez más… La poesía viene y va, dueña absoluta de la palabra cantada… “Zarbeanas” es un disco para enriquecer el espíritu, para ahondar en lo exquisito, para gozar de lo intangible y lo certero al mismo tiempo… Celebremos que esta manera de pensar, de sentir, de hacer la música argentina tenga registro para el porvenir.”
“Zarbeanas” consta de trece cortes: Concordia; En una cuerda olvidada; Coplas del querer ser árbol; Olvido de la rosa; Camachui (colmena) instrumental; Has vuelto en mi llanto, Sin permiso, Siesta costera, instrumental; Mi pena ciega, La sombra del Minuán (pueblo indígena indomable); Ni tierra tengo; Pobrecito mi cielo, y La Zarbeana, instrumental de W.Heinze. El disco fue editado por el sello Pretal y está a la venta.

La música de Guillermo Zarba, refinada y profunda, nos asombra una vez más en este trabajo que estamos presentando y que cuenta con el canto de Laura Albarracín, Marita Alondra, Cecilia Pastorino y María Silva.
El minucioso y delicado acompañamiento de un grupo de músicos formidables completa el sonido que nos quedará vibrando en el corazón.
Es indudable que Guillermo Zarba tiene un marcado timbre argentino en su vena compositiva.
Estalla y crece tantas veces el río en sus notas apretadas y dolidas, la chamarrita, la milonga, el aire de allá lejos y de acá cerca se mezclan y se desatan una y otra vez llenos de sortilegio y sonoridades puras.
Hay un silencio constante y una mágica belleza que se empecina en quedar en la memoria. La búsqueda de instantes, detalles, sonidos exactos, únicos, irrepetibles es una marca en toda la obra que nos ocupa.
La poesía viene y va , dueña absoluta de la palabra cantada. Lima Quintana o Zarba dicen con ella sus amores, nostalgias y soledades del alma.
La calidez y calidad de las voces de Laura, Marita, Cecilia y María, elegidas para sostener el canto, suma largamente a esta propuesta de escuchar a Zarba sin Zarba.
Este es un disco para enriquecer el espíritu, para ahondar en lo exquisito, para gozar de lo intangible y lo certero al mismo tiempo.
La ductilidad de las guitarras de Claudio Ceccoli es algo más para destacar como así también la perfecta conjunción de los otros timbres sonoros buscados y encontrados en cada arreglo.
Celebremos que esta manera de pensar, de sentir, de hacer la música argentina tenga registro para el porvenir.
Río, cauce sonoro de la memoria colectiva, la música popular goza de buena salud, lo estamos comprobando una vez más.

Teresa Parodi