Eduardo Guibourg y sus limericks-fusión – Editorial Abey

Llimericks: poemitas populares nacidos en Irlanda e Inglaterra

Cultor del limerick, un género poético de origen irlandés, de contenido pícaro y humorístico, también cultivado por Shakespeare, por escritores españoles del Siglo de Oro, como Francisco de Quevedo, y posteriormente por Rudyard Kipling, Mark Twain, Lewis Carroll, James Joyce y, en la Argentina, por Maria Elena Walsh.

Proveniente de una familia de periodistas y críticos de teatro, en 1960 Eduardo comenzó una carrera de treinta años en la legendaria Editorial Abril. Con su jopo abundante y su sonrisa tenaz incursionó en la crítica discográfica, editó discos documentales, y realizó el primer semanario audiovisual del mundo. Creó el Departamento Audiovisual de la editorial y allí realizó audiovisuales con guiones de su autoría. También elegía las fotografías, hacía la filmación y ponía su sello personal en la locución con su educada voz.

Varias regiones y ciudades argentinas fueron mostradas al mundo por un Eduardo incansable y entusiasta, pues sus obras se exhibieron en los Estados Unidos, Francia, Egipto, España y Centroamérica. Investigó y contó en el más puro estilo periodístico la Guerra Civil Española y la Guerra del Pacífico.

En el campo del cine publicitario, creó un centenar de piezas y dirigió doce.

Durante buena parte de su juventud, mientras era un aplicado estudiante de Medicina, Guibourg acompañó a su famoso tío Edmundo por las numerosas peñas y tertulias culturales de Buenos Aires, y el espíritu del porteño bohemio y seductor le quedó como un traje hecho a medida. Abandonó Medicina casi al final de la carrera y se dedicó a escribir y a desplegar sus dotes de relacionista público. Le sobraban simpatía y erudición.

Como director de Promoción y Relaciones Públicas de Abril, organizó cinco ediciones del concurso Miss Siete Días y la primera Fiesta de la Noche Más Larga, en Ushuaia. También fue gerente del área Libros y director general del Grupo de Revistas Femeninas.

Pero no todo en su vida era imagen y prosa. También tuvo tiempo para dedicarse a la música. Le encantaba el jazz tradicional, y tocó la batería en la Guardia Vieja Jazz Band.

Como era un buen gourmet, creó y presidió la Logia del Guiso, una sociedad muy elitista en la que cada socio cocinaba un guiso que era votado por todos los demás. Se otorgaban distinciones y era un orgullo para los miembros recibir el Cucharón de plata o el pergamino de Gran Guisador.

Hizo crítica de ballet en Buenos Aires Musical y de espectáculos en El Economista y en programas de las radios Mitre, América y Rivadavia. Fue asesor de la dirección de la revista Temas & Fotos y, entre 1992 y 1998, director de Nueva, la revista de la Agrupación Diarios del Interior, que aún hoy atesoran algunas escuelas de frontera como el material didáctico más valioso que haya llegado hasta ellas con el diario. En los últimos 20 años se desempeñó como director asociado de la agencia de prensa Graciela Frega.

El motivo de esta semblanza es contarles que, además, Eduardo Guibourg fue poeta. Cultor del limerick, un género poético de origen irlandés, de contenido pícaro y humorístico, también cultivado por Shakespeare, por escritores españoles del Siglo de Oro, como Francisco de Quevedo, y posteriormente por Rudyard Kipling, Mark Twain, Lewis Carroll, James Joyce y, en la Argentina, por Maria Elena Walsh.

Los versos que escribió Eduardo encuentran en las ilustraciones de María Martha Pichel -joven y notable artista, que tuvo el privilegio de formarse con maestros como Hermenegildo Sábat y Santiago Cogorno- su exacto y necesario complemento.

Ambos, Eduardo y María Martha, más una genuina tradición de arte plasmado en tinta y en papel, hacen de Limericks-fusión un libro memorable.

Eduardo falleció el 18 de noviembre pasado y ésta, su última humorada, se presentará sin que él pueda explicarla. Pero las obras de arte tienen vida propia: hablan por si solas.

No obstante, los limericks-fusión de Eduardo Antonio Guibourg, ilustrados por María Martha, serán su eterna sonrisa y la manifestación cabal de su genio.
Versitos obscenos / Limericks–fusión de Eduardo Guibourg (Abey Ediciones).